
En el corazón del Auditorio Nacional, cuando el reloj marcaba las dos de la tarde, la rueda de prensa se convirtió en un preludio sinfónico.
El miércoles 11 de marzo se abrió como un telón que anunciaba la memoria viva de Héctor Lavoe, y en ese espacio solemne resonaron palabras que parecían notas anticipadas de un concierto aún por nacer.
Joseph Amado, con la serenidad de quien porta un legado y la emoción de quien lo renueva, habló no solo de su presentación, sino de las sorpresas que aguarda para el próximo 5 de abril. Sus frases fueron como acordes que se deslizan entre la expectativa y la promesa: novedades que se revelarán como giros melódicos, instantes que buscan tocar la fibra íntima de quienes acudan a rendir homenaje al “Cantante de los cantantes”, el inmortal Héctor Lavoe.
La rueda de prensa no fue un acto rutinario, sino un ritual de evocación. El Auditorio, majestuoso y atento, se transformó en escenario invisible donde las palabras se hicieron música y la memoria de Lavoe se elevó como un eco que aún vibra en la piel de la salsa. Allí, entre murmullos expectantes, se sembró la certeza de que el concierto será más que un espectáculo: será un puente entre generaciones, un canto colectivo que honra la voz que nunca se apagó.
Así, la tarde quedó suspendida en un aire de promesa, como si cada palabra pronunciada fuese ya parte de la sinfonía que, el 5 de abril, hará latir de nuevo el corazón de la salsa en México.
Y así, cuando las palabras se extinguieron en el aire solemne del Auditorio, quedó flotando una vibración tenue, como el murmullo de un violín que afina su voz antes del gran concierto. El eco de Joseph Amado no fue solo anuncio, sino invocación: un llamado a la memoria de Héctor Lavoe, que ya comienza a despertar entre los muros y las butacas vacías.
El epílogo de aquella tarde se dibuja como un preludio invisible: los primeros compases ya se insinúan, como si la orquesta con sus 167 integrantes, hubiera comenzado a respirar en silencio, aguardando el instante de elevar su canto. Y en esa espera, el público que aún no ha llegado ya escucha, en lo más íntimo de su corazón, la promesa de un abril que resonará con la voz inmortal del “Cantante de los cantantes” con la magistral interpretación y los arreglos de Joseph Amado para México y sus fans.
Cuando la orquesta despierte, la voz de Lavoe volverá a cantar en nosotros…

