UNAM Desarrolla Fármaco Innovador Contra Retinopatía Diabética

  • Un equipo científico universitario lo lleva a cabo con base en la molécula natural del cuerpo humano conocida como vasoinhibina. Considera que los tratamientos actuales consisten en inyecciones en el ojo; son costosos y no siempre logran detener el avance de esta enfermedad.
  • El investigador Juan Pablo Robles destaca que este proyecto representa un caso de innovación trasnacional (proceso de convertir ciencia básica en aplicaciones prácticas) mexicana.

Por Guillermo Pimentel Balderas

Con base en la molécula natural del cuerpo humano conocida como vasoinhibina, un equipo científico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), está desarrollando gotas oftálmicas para tratar la retinopatía diabética, una de las complicaciones graves de la diabetes mellitus que provoca la pérdida de visión.

El investigador del Instituto de Neurobiología (INB) de la UNAM, Juan Pablo Robles, considera que sería importante contar con un medicamento accesible y no invasivo contra la retinopatía diabética, un padecimiento crónico y progresivo que afecta a la retina, el tejido en el interior del ojo que capta la luz y nos permite ver.

Lamenta que actualmente, los tratamientos actuales consisten en inyecciones en el ojo que deben aplicarse de manera repetida; “son costosas y no siempre logran detener el avance de esta enfermedad”.

Por medio de un comunicado, la UNAM destaca que el equipo científico universitario “diseña un fármaco innovador que puede llegar al interior del ojo para frenar el crecimiento patológico de vasos sanguíneos en la retina”.

Juan Pablo Robles asevera que contar con un medicamento accesible y no invasivo sería importante, ya que la retinopatía diabética es un padecimiento crónico y progresivo que afecta a la retina, el tejido en el interior del ojo que capta la luz y nos permite ver.

Apunta que en México afecta a millones de personas que, es la principal causa de pérdida visual en adultos jóvenes y en edad laboral, aquejando su calidad de vida y autonomía, provocando impacto emocional y gasto económico significativos para quienes lo tienen y para el sector salud.

Juan Pablo Robles señala que uno de los principales retos para convertir la vasoinhibina en un medicamento era su tamaño y complejidad. No obstante, recientemente el equipo científico descubrió que su actividad biológica se concentraba en tan solo tres de sus 123 aminoácidos, lo que permitió diseñar este nuevo fármaco y formularlo en forma de gotas oftálmicas.

“Tiene la capacidad de bloquear el crecimiento de los vasos sanguíneos, proceso conocido como angiogénesis, generado por el VEGF (factor de crecimiento endotelial vascular, por sus siglas en inglés), principal blanco molecular de las terapias actuales. Pero, también inhibe otras moléculas angiogénicas, lo que lo haría un tratamiento más integral y efectivo”, explica.

Manifiesta que, a partir de estos hallazgos, el equipo universitario trabaja en el desarrollo de esta tecnología con el objetivo de llevarla a estudios clínicos en humanos y convertirla en una alternativa terapéutica no invasiva para enfermedades de la retina.

Documenta que, a principios de 2026 el equipo publicó en el Journal of Biological Chemistry -con Magdalena Zamora como primera autora- resultados sobre el blanco molecular y su acción a nivel celular. “Este artículo científico recibió un reconocimiento especial de los editores de la revista por su relevancia e impacto en el campo”.

Destaca que este proyecto representa un caso de innovación trasnacional (proceso de convertir ciencia básica en aplicaciones prácticas) mexicana. Llevando los hallazgos científicos básicos desarrollados en una universidad pública a una aplicación real: una posible terapia con impacto global que demuestra que México puede innovar en biomedicina de frontera, con sólidos cimientos científicos.

Es de destacar que, desde hace más de 30 años, en el Laboratorio de Endocrinología Molecular del INB en Juriquilla, Querétaro -a cargo de la científica Carmen Clapp-, se estudia el papel de la vasoinhibina sobre los vasos sanguíneos.

Si bien son esenciales para llevar oxígeno y nutrientes a los tejidos, cuando su crecimiento es descontrolado contribuyen a la evolución de enfermedades como retinopatía diabética, degeneración macular, incluso cáncer.

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