BRICS+ Fashion Summit, un foro empresarial para las industrias de la moda de economías de rápido crecimiento, concluyó en Moscú el 30 de septiembre tras reunir a cientos de líderes del sector procedentes de más de 60 países.

América Latina tuvo una presencia destacada en Moscú, con la participación de ponentes de Brasil, México, Paraguay, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Nicaragua y otros países. El programa abordó mega tendencias económicas globales, tecnologías de producción, el papel de las redes neuronales, el comportamiento del consumidor, el patrimonio cultural y los aspectos económicos de los eventos de moda. Moscú ha creado una plataforma eficaz y muy necesaria para la comunidad empresarial de la moda, centrada en las economías de rápido crecimiento. En cada edición, la cumbre atrae a más participantes de América Latina y del Norte, Asia, África y Europa, brindando a las distintas regiones la oportunidad de definir el rumbo del desarrollo de la industria.
Aline Souza de Oliveira, especialista principal en Estrategia Comercial y Desarrollo de Negocio (B2B, Alianzas Corporativas y Experiencias de Marca) de Farm Rio, participó en un debate sobre el grado de preparación de la industria de la moda ante el cambio.
En su opinión, la tecnología está globalizando cada vez más los gustos y el comportamiento de los consumidores, al tiempo que crece la demanda de cultura, singularidad y autenticidad.
Farm Rio, que comenzó con un puesto de cuatro metros cuadrados en una feria independiente de Río de Janeiro, goza hoy de reconocimiento mundial y colabora con marcas como Adidas y Havaianas, precisamente gracias a sus vibrantes estampados inspirados en la naturaleza brasileña. Aline explica el principio que sustenta el crecimiento internacional de la empresa: «Nuestra trayectoria internacional nos demostró que crecer no implica renunciar a nuestra identidad».

En otro debate se abordó la crisis de la autoridad en la moda: ¿quién define el gusto hoy en día, ahora que blogueros, algoritmos de redes sociales y el público general se han sumado a críticos y editores para opinar al respecto? Dfaniks, fundador del Cinettica Fashion & Art Film Festival (México), compartió cómo los festivales independientes y las comunidades creativas ayudan a los diseñadores a desarrollar su propio lenguaje visual y a conectar con el público. «La visibilidad digital puede generar atención, pero la atención no equivale necesariamente al valor cultural.
Otra respuesta a la demanda de autenticidad ha sido la colaboración de FARM Rio con mujeres del pueblo Yawanawá, en la Amazonía brasileña. Al trabajar con artesanas locales, la marca contribuye a desarrollar su técnica tradicional de abalorios *rauti*, generando así una fuente de ingresos para la comunidad y ayudando a preservar su cultura.
La artesanía, la originalidad, las experiencias físicas y las comunidades reales siguen siendo importantes», afirmó.
Dfaniks también viajó a la capital rusa para formar parte del jurado de World Fashion Shorts, un festival de cortometrajes de moda celebrado durante Moscow Fashion Week.
América Latina también estuvo representada en este importante evento de moda con un desfile de la diseñadora nicaragüense Brisa Hernández.
Gabriela Tome, directora estratégica de alianzas y patrocinios de la Asunción Fashion Week (Paraguay), explicó cómo transformar el interés por una colección en crecimiento empresarial durante un debate sobre la semana de la moda como plataforma económica moderna: «La visibilidad es la parte fácil. Lo difícil -lo que realmente construye un negocio- es convertir tres días de atención en una actividad continua durante todo el año: reuniones con compradores, citas en *showrooms*, mentorías, acuerdos de distribución y financiación».

Tome considera que una semana de la moda moderna debe funcionar como una aceleradora de negocios, incorporando a su programa reuniones con compradores e inversores, *showrooms*, proyectos efímeros (*pop-ups*), alianzas comerciales y formación empresarial. Sugiere medir los resultados en función de los contratos conseguidos, los ingresos de los diseñadores y los empleos preservados, incluidos los de los talleres artesanales.
También se habló del reconocimiento a largo plazo durante una sesión sobre el valor museístico de la moda contemporánea. Thalyta Ferraz, asesora sénior de relaciones institucionales del Consejo de la Moda de Brasil, habló sobre el archivo de la diseñadora brasileña Zuzu Ángel, donde las prendas se exhiben junto a fotografías y documentos sobre su vida. Ferraz destaca: «La transición de la moda al patrimonio cultural ocurre cuando un objeto se convierte en portador de memoria colectiva. Y eso no requiere necesariamente que el objeto sea antiguo. La moda contemporánea ya puede estar creando la memoria cultural que las generaciones futuras querrán preservar».
Los intercambios directos en el foro brindaron a los organizadores de eventos de moda la oportunidad de comparar sus enfoques con los de empresas que ya operan a nivel internacional y de debatir cómo las marcas en crecimiento pueden apoyar a las comunidades locales. Al referirse a BRICS+ Fashion Summit, Aline Souza de Oliveira señaló: «Creo firmemente que, cuanto más conectado está el mundo, mayor es el valor de aquello que nos hace únicos. Y encuentros como este demuestran que podemos construir una industria de la moda cada vez más global sin que ello implique una uniformidad creciente».

