¿Como entrenar a tu dragón come cucarachas?

Por Elisa Moheyer

Damas y caballeros, con ustedes la narración semanal.

Hoy en ¿Cómo entrenar a tu dragón come cucarachas? Les cuento sobre celulares mojados, lagartijos güeros y una fiesta sorpresa.

Quiero aclarar que ésta redacción al igual que todas las anteriores no incluye el domingo, para que así el siguiente domingo les pueda contar sobre él, la siguiente semana antes de salir en busca de más anécdotas.

El sábado anterior, como ustedes ya saben salimos a festejar la vida y la escuela primaria. Fue una fiesta extrema que se extendió hasta las 5am, junto a un puesto de burritos a lado del Coco Bongo. Hasta tuve un dejá vu sobre aquella vez en Cancún dónde soñaba que tenía tarea de cocina francesa. Por motivos que no podría explicar el celular de Ron acabó empapado. Así que lo primero que hice el domingo fue comprar un kilo de arroz. Su celular permaneció en arroz toda la semana, en las buenas noticias el sábado prendió, en las malas… Pues digamos que no es el mismo vea.

Salimos a comprar una plancha y un aguacero nos mantuvo dentro de Walmart 20 minutos más de lo planeado, después de ese tiempo decidí que podíamos caminar bajo el aguacero. Total no somos de azúcar, una vez dicho esto caminamos bajo el chaparrón. A las dos cuadras cuando ya estábamos hechos sopa el agua se detuvo.

Más tarde decidimos ir a la playa, básicamente a ser carnada de mosquitos, parece que Ron es mil veces más apetitoso para los mosquitos que yo. No tengo hacks para la playa aún soy muy novata en esto. Pero se me ocurrió que podía comprar un tapete de yoga para estar frente al mar, aún creo que es buena idea. Ventajas no acabas empanizado, tu toalla se mantiene seca para ti, y lo puedes poner al sol para después simplemente barrer la arena.

En la noche salimos a cenar con Tere y Yosh, fuimos a un restaurante de noodles, platicamos a gusto y nos despedimos.

El lunes volvimos a las cosas de siempre escuela, trabajo y harto calor. Quizá fue una terrible combinación entre el calor, el aire acondicionado, la juerga, el aguacero y harto hielo en las bebidas, pero Ron amaneció con una gripa espantosa y fiebre. Por lo cual esa noche no salimos a cenar.

Sin embargo llegó un misterioso mensaje, de una misteriosa mujer, con una misteriosa misión. ¡Nah! Se trataba de Itzel, novia de Yosh, quién preparaba una fiesta súper sorpresa para el cumpleaños del susodicho. La cita era al día siguiente en un bar del centro. Pronto estaba en un grupo de WhatsApp con gente que no conocía, pero todos estábamos dispuestos a seguir las indicaciones.

Llegamos al lugar de la cita, donde los primeros invitados ya habían decorado la mesa con serpentinas y cosas lindas. Era una mezcla muy jocosa ya que estábamos usando tiernos gorritos de cumpleaños en un bar a mitad de la calle. Cuando recibimos instrucciones de que el quinceañero se encontraba cerca decidimos escondernos en la entrada de un edificio, dónde básicamente moríamos de calor y éramos banquete ahora los moscos. Los 5 minutos más largos de la vida. Cuando Yosh dió vuelta a la calle salimos todos cantando las mañanitas, fue algo super gracioso. Hasta hubo mariachi. La fiesta sorpresa más tierna y tropical del mundo.

La pasamos genial. Regresamos temprano porque era martes y hay que trabajar y ser gente adulta entre semana.

La semana transcurrió tranquila, ha estado lloviendo. Durante uno de los aguaceros tardíos Ron se encontraba en el cuarto cuando por la ventana entro una cucaracha tamaño Kafka, y mientras él entraba en pánico. Un gecko gigante entró tras ella y la devoró. Son unos lagartos blancos que mandan besitos, les dicen besuconas por acá. El pobre animalillo se asustó con la luz y cayó a la maleta de Ron, así que tuvieron que batallar para que pudiera salir al afuera. Pero ahora lo extrañamos esperamos vuelva pronto, aunque sí han regresado algunos güerillos bebés, a veces pasan la noche en el baño. Estos lagartos se alimentan de cucarachas y arañas🦎.

Hemos comido mucha pasta, sobre todo al pesto y yo en lo personal muchos gnocchis. El sábado prendió el celular de Ron después de pasar una semana en un kilo de arroz. Recuperamos las fotos que les debía del día que fuimos a la jungla. Aproveché el arroz para hacer un costalito como los de mi abue, es muy burdo porque no lo cosí, de hecho es un calcetín amarrado con una liga. Pero siempre ayuda a los dolor musculares. Hacks de la abuelita.

El sábado salimos a buscar comida y encontramos un restaurante oaxaqueño, sobre la 115, les debo el nombre. Están muy ricas las tlayudas, los frijoles sabían a hoja santa tal y como debe ser. Hay una pizzería muy buena en la esquina, dónde todo sabe muchísimo a ajo, es genial sabe delicioso y los vampiros no te pueden atacar.🦇

Sobre la ciclopista hay árboles muy lindos que obvio no hay en Toluca, pero lo que me llamó la atención fue ver un árbol de noni, yo pensé que el noni crecía en Garis apestando a queso azul, listo para que la gente lo recomiende como remedio para la diabetes.🤣🤣

También hay vídeo centros en Playa del Carmen, pero eso no es lo más intenso, hay gente en los vídeo centros, no sé qué clase de bucle en el tiempo es éste. Ya entré a uno y en verdad rentan películas. Hasta me dieron ganas de comprar un dvd.

Les agradezco mucho la espera y el interés en leer las anécdotas que con tanta emoción y poca gracia les comparto. Espero sea de su agrado, mientras seguiremos investigando de qué va esto de la vida en el Caribe.

Hasta su próxima entrega, nos vemos el próximo domingo en el mismo lugar. En el próximo episodio: Isla Mujeres.🤣

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